El Ayuntamiento conmemora un cuarto de siglo de trabajo educativo y participación ciudadana con una exposición que repasa la historia y los logros del Programa Municipal de Educación Ambiental
El Consistorio celebra este año las bodas de plata de su Programa Municipal de Educación Ambiental (PMEA), una iniciativa pionera que durante un cuarto de siglo ha contribuido a formar generaciones de niños, niñas y jóvenes incentivándoles a comprometerse con la sostenibilidad, la conservación del entorno y la lucha contra el cambio climático.
Para conmemorar esta efeméride, el Ayuntamiento de Hellín ha organizado un acto especial que ha tenido lugar en el Archivo Municipal; donde estas semanas se ha podido contemplar una muestra que recoge algunos de los proyectos, experiencias y trabajos desarrollados a lo largo de estos 25 años. La muestra estará visitable hasta el 30 de junio.
Raquel Lucas, educadora ambiental del PMEA desde sus inicios, ha destacado que “25 años dan para mucho: para cambiar mentalidades, para recuperar paisajes y, sobre todo, para dejar huella”. Lucas ha querido agradecer especialmente la implicación de los centros educativos de la ciudad, porque “gracias a su compromiso y participación, el PMEA se ha consolidado como una herramienta fundamental para construir un futuro más sostenible para nuestro municipio”.
A lo largo de estos años, el Programa ha promovido numerosas iniciativas que han convertido la educación ambiental en una experiencia práctica, participativa y transformadora para los jóvenes, entre los que destaca la LUCHA CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO. Desde el curso 2019-2020, coincidiendo con la celebración de la Cumbre del Clima de Madrid, los centros educativos de Secundaria participan en las jornadas “Los jóvenes contra el cambio climático”. En la actualidad, once centros educativos trabajan activamente en esta línea.
El ARTE también ha sido una herramienta de sensibilización dentro del PMEA. La exposición Ceniza y raíces, desarrollada de la mano de la artista Marisol González-Reforma Martínez, permitieron reflexionar sobre la importancia de proteger el patrimonio natural frente a los incendios forestales, culminando con una acción simbólica de lanzamiento de bombas de semillas en el monte El Pico. Asimismo, el mural participativo realizado en el Parque Caldereros de Rivello, o la exposición Cartografiar el río Mundo han contribuido a acercar el medio ambiente a la ciudadanía desde una perspectiva creativa y cultural.
La GESTIÓN DE LOS RESIDUOS ha sido otro de los ejes fundamentales del programa. A través de actividades educativas, visitas a la planta de tratamiento y proyectos de compostaje, miles de escolares han aprendido que el mejor residuo es aquel que no se genera, fomentando hábitos de consumo responsable y separación selectiva.
La educación ambiental también ha salido FUERA DE LAS AULAS para ocupar calles, parques y espacios naturales. Iniciativas como el Bicitour, que ya suma cuatro ediciones, han promovido formas de movilidad más sostenibles, mientras que jornadas como “Mi pueblo sin basura” han implicado a la ciudadanía en la limpieza y cuidado del entorno.
El impacto del programa ha ido MÁS ALLÁ DE LA SENSIBILIZACIÓN. Gracias a diversas actuaciones impulsadas desde el ámbito educativo y ambiental, espacios degradados han sido recuperados para el municipio. Destaca la transformación de una antigua escombrera municipal en un sumidero de carbono con más de 5.000 árboles; así como la colaboración en la reforestación de la Sierra de los Donceles tras el incendio forestal que afectó a este entorno natural.
“Hoy es mañana. Fabricamos el futuro cada día”, un haiku que fue escrito por los niños en el presente curso, que resume el espíritu de una iniciativa que, durante ya 25 años, ha sembrado conciencia ambiental en las generaciones presentes y futuras de Hellín.

